Vinos tintos de alta graduación
Los vinos de alta graduación alcohólica tienen su origen en una suma de condiciones, las más importantes de las cuales son el lugar, la variedad de uva y las condiciones vitícolas de un año determinado. Existen parcelas de viñedo en determinadas regiones (normalmente las más cálidas) que tienen la capacidad regular de producir uvas que a veces alcanzan tal nivel de azúcar que potencialmente dan lugar a la producción de un vino de alta graduación.
En la búsqueda de la calidad y con el desarrollo de los conocimientos enológicos, algunos productores han empezado a utilizar prácticas que permiten a las uvas una mayor exposición al sol, así como dejarlas más tiempo en el viñedo hasta que las uvas han madurado completamente. Esta forma de entender la viticultura conduce a niveles más altos de azúcar y, en consecuencia, de alcohol, pero también a vinos con taninos mucho más suaves.
En bodega, hay que procurar vinificar con cuidado para que el alcohol no destaque y resulte punzante al catar estos vinos. Preservar la fruta primaria, dejar el vino con un volumen en boca que soporte el alcohol y tratar de evitar aromas y sabores quemados y amargos son algunos de los objetivos en la vinificación.
Sus conocedores se sienten atraídos por el hecho de que son vinos que llenan la boca: son voluminosos, suaves y saciantes. La fruta es muy evidente, confitada y a veces gelatinosa.